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Cabaña Ortuño:
De visita al pasado.

Poner un pie en esta propiedad, significó realizar un viaje en el tiempo, a la Costa Rica de antaño y visitar una de las típicas haciendas.

La propiedad tiene 170 hectáreas de terreno y fue adquirida por los propietarios actuales allá por los finales de la década de los sesenta, del siglo XX, luego de la erupción del Volcán Irazú.

La propiedad contempla una loma desde donde se tiene dominio visual de buena parte de la cuenca del río Reventazón y del pueblito más cercano. Y fue precisamente allí, donde se levantaron las edificaciones principales, al tiempo que los alrededores tienen una parte convertida en bellos jardines, y las restantes lucen sembradas de café, caña y macadamia.

Originalmente, la finca tenía solo la pequeña casita del mandador que con el tiempo se ha ido ampliando y remodelando para lucir hoy, en sus llamativos tonos acre y verde, como la casa principal.

Esta edificación se muestra plena de longevos detalles, tales como: el piso de madera, que procede de antiguas edificaciones; en el vestíbulo, sobresale una columna tallada con motivos florales y cruces que la madre del clan encontró abandonada y en otro rincón, adosados a la pared, los portasantos de una vieja iglesia, tan solo por mencionar algunos pocos de los “históricos” elementos añadidos. Esto deja muy claro que: la visión de dar valor a lo que otros desdeñan, es el principio bajo el que se ha levantado este lugar.

También, para elevar su estética, se revistió de caña brava el cielo raso, se colocaron persianas arrollables de madera, unas puertas de vidrio más, y un amplio “deck” de madera al exterior.

Muy cerca de esta casa, se ubica una cabaña de dos dormitorios, levantada a partir de la madera de dos viejas casitas con más de 200 años de existencia, traídas desde las faldas del Volcán Irazú.  Vale resaltar que en esta reedificación, se procuró emular la apariencia de aquellas originales edificaciones.

En otro extremo de la finca, una maltrecha y típica casita de madera, de 15 m2 de construcción, que desarmada en su sitio de origen y reensamblada aquí tal cual era.  En su interior guarda “tesoros de papel”, publicaciones sobre reconocidas figuras nacionales como Pepe Figueres, Oscar Arias y Franklin Chang, entre otros.

Mucho más allá, contiguo al estanque, se encuentra la que fuera la primera iglesita del pueblo cercano que data de 1880.  El padre de la familia donó los planos para el nuevo templo, a cambio de que le dieran ésta que iban a demoler; la cual se reinstaló aquí tal como era en 1972.

La familia propietaria gusta y aprecia las antigüedades, los objetos viejos e incluso atesoran  partes de estructuras arquitectónicas centenarias. Ello explica que en el interior tanto de la casa principal como de las demás edificaciones, se albergue cantidad de objetos utilitarios y decorativos, muebles y accesorios de muy diversas épocas y procedencias.  De hecho, muchos de ellos han formado parte de los bienes familiares por décadas, herencia de padres, abuelos y bisabuelos.  Otros más, han sido rescatados de demoliciones o adquiridos en tiendas especializadas, y algunos recogidos en la vera del camino u obsequiados por conocidos que saben de la afición de la familia.

Los cuidados jardines también fueron embellecidos con detalles antiguos, como son: viejos portones de exquisita forja, piedras a nivel de piso que acentúan las gradientes del terreno y que mucho se asemejan a los vestigios de un asentamiento indígena; así como un laberinto en piedra, que rememora al de la mitología cretense, así como un yerbero, muy campesino, con todo tipo de hierbas para remedios.

Este proyecto es un buen ejemplo de que lejos de desdeñar lo viejo y demoler para volver a construir, o botar para comprar cosas nuevas, es mucho mejor rescatarlo, y, si es posible, reasignarle una función.  Los resultados, como en esta ocasión, pueden ser asombrosamente positivos; no solo por la lograda apariencia que muestra el conjunto de edificaciones, sino y sobre todo, por el rescate de valores que implica.  Ello hace que su presencia en este especial fuese obligada y trascendente.

Edición de publicación: 5#6.


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